En este interesante artículo, Xavier Albaladejo plantea una serie de métricas aplicables a proyectos basados en Scrum y sugiere su inclusión en lo que denomina Agile Balanced Scorecard, que interpreto como una extensión del típico Balanced Scorecard (BSC), Cuadro de Mando Integral o Tablero de Comando, de cuya aplicación en sistemas ya he escrito en este espacio. Aunque escribí dicho artículo doble hace un par de años, lo comparto porque estimo puede ser útil para apoyar la mención de esta técnica en el marco de proyectos ágiles.
En tal contexto, creo importante indicar que el Balanced Scorecard, como filosofía práctica de gerencia, puede emplearse en todos los niveles de gerencia, incluso en equipos auto gestionados o en modelos de gestión individual.
Mi recomendación es desplegar el BSC a nivel individual, uno por persona, pero todo depende de cuán abierta sea la política empresarial en cuanto al modelo gerencial y las posibilidades de acceso a la información estratégica por parte de los integrantes de la organización que de dicha política se desprende.
El próximo jueves 13 de diciembre de 2007 de 8:00 a 12:00 horas estaré facilitando mi seminario-taller «Estrategias de Negocio Centradas en el Cliente». El evento, organizado por nuestra firma, Expértika Compañía Ltda., cuenta con el apoyo de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), Seccional Santanderes, y se llevará a cabo en las instalaciones de la Cámara de Comercio de Bucaramanga.
Para obtener más información tanto de mi seminario como de otro que estamos organizando para el mismo día por la tarde, «Técnicas para Reuniones de Trabajo Efectivas», pueden visitar esta página.
Mi amigo Manuel Neira, quien entre otras cosas es el Coordinador de la Célula CISC/DIME de la Comunidad Iberoamericana Sistemas de Conocimiento (CISC) y Presidente de la Corporación Colombiana Desarrollo Inteligente (COLDI), acaba de establecer su blog «La Actitud Hace la Diferencia», un nuevo espacio para la reflexión y la construcción en torno a la actitud innovadora.
El título del blog viene de un breve pero buen artículo que Manuel escribió y que fue levantado por varios medios periodísticos. Léanlo, que es más que interesante y no tiene desperdicio.
Desde que comencé con este blog me han venido preguntando sobre las comunidades virtuales que menciono en la barra lateral de este sitio o menciono cuando aplica en mis artículos. Es por ello que se me ocurrió publicar el siguiente listado de comunidades virtuales alineadas a la temática de este espacio y con las que, de alguna forma, tuve y/o tengo algo que ver:
Gestión y Gerencia (Management)
- Gestión de Departamentos de Cómputo, Sistemas, Tecnología y Automatización.
- Gestión de la Calidad.
- Toma de Decisiones en el Ámbito de la Dirección Empresarial.
Ingeniería
- Análisis y Diseño de Sistemas de Información.
- Aseguramiento de la Calidad del Software.
- Auditoría de Sistemas.
- Ingeniería de Software.
- Inteligencia Artificial y Sistemas Expertos.
- Objetos Distribuidos.
- Prueba de Software.
Desarrollo
- Desarrollo de Sitios Web Dinámicos con Active Server Pages.
- Desarrollo de Sitios Web Dinámicos con PHP Hypertext Preprocessor (PHP).
- Desarrollo de Sitios Web Dinámicos con PHP-Nuke.
- Desarrollo de Sitios Web Dinámicos con Zope.
- Desarrollo de Software en C/C++.
- Desarrollo de Software en C#.
- Desarrollo de Software en CA-Clipper/CA-Visual Objects/FiveWin/Harbour.
- Desarrollo de Software en Borland Delphi.
- Desarrollo de Software en Borland Kylix.
- Desarrollo de Software en Java/J++/J#.
- Desarrollo de Software en LANSA.
- Desarrollo de Software en LISP.
- Desarrollo de Software en Microsoft Visual Basic.
- Desarrollo de Software en Microsoft Visual FoxPro.
- Desarrollo de Software en Oracle Forms Developer.
- Desarrollo de Software en Oracle JDeveloper.
- Desarrollo de Software en Pascal.
- Desarrollo de Software en Perl.
- Desarrollo de Software en PowerBuilder.
- Desarrollo de Software en Progress.
- Desarrollo de Software en Prolog y Programación Lógica.
- Desarrollo de Software en Python.
- Desarrollo de Software sobre Microsoft .NET.
- Diseño y Desarrollo en Macromedia Flash/Flash MX.
Bases de Datos
- Administración de Bases de Datos IBM DB2.
- Administración de Bases de Datos IBM Informix.
- Administración de Bases de Datos InterBase/Firebird.
- Administración de Bases de Datos InterSystems Caché.
- Administración de Bases de Datos Microsoft SQL Server.
- Administración de Bases de Datos MySQL.
- Administración de Bases de Datos Oracle.
- Administración de Bases de Datos PostgreSQL.
- Administración de Bases de Datos SAP DB/MaxDB.
- Administración de Bases de Datos Sybase.
- Construcción de Consultas en ANSI-SQL y Teoría de Bases de Datos Relacionales.
Aplicaciones
Espero que estas referencias les sean útiles. Cuentas con múltiples funcionalidades, como publicación de mensajes tipo foro, espacio para almacenamiento de archivos —en los que suele haber documentación relacionada con el tema que se trata—, álbumes de fotos, enlaces, encuestas, etcétera.Si quieren recomendar alguna otra comunidad virtual, pueden hacerlo mediante comentarios a este artículo.
Esta semana, revisando la lista de productos sugeridos por una de las grandes librerías en línea de acuerdo a mis preferencias y las cosas que compré anteriormente, descubro «Dirigir las TI Como un Negocio», la edición en castellano del excelente «Managing IT as a Business: A Survival Guide for CEOs» de Mark Lutchen —el cual tengo y leí hace un tiempo, además de recomendarlo para aquellos que dominen la lengua de Shakespeare, pues se puede conseguir en oferta la versión en inglés, a buen precio. Esto me recordó algunos temas más que interesantes que hacen a esto de estar en el negocio de las tecnologías de la información y de la comunicación (TICs), pero que muchas veces no suele ser visto por quienes están del lado más tecnológico del asunto.
Primero que nada, ¿qué debería buscarse desde el lado de las empresas de TICs para sus clientes? Las respuestas a esta pregunta pueden ser muchas, aunque todas se podrían resumir en una: minimizar los riesgos clave del negocio. Lo importante en esto es no centrarnos exclusivamente en cuestiones de desempeño —típica visión tecnológica— y de costos —típica visión administrativo-financiera(-y-retrógrada-si-se-me-permite). En términos exclusivamente financieros, sabemos que es más importante tener un retorno aceptable de la inversión —el famoso «ROI»— que ver la cuestión como un simple costo o, según aplique, un simple gasto.
Más allá de esto, debemos ser lo suficientemente amplios al analizar el punto, pues es poco probable que algo como las TICs sean «exclusivamente algo». Entonces, si buscamos analizar la cuestión como un negocio, debemos involucrar en nuestro enfoque a disciplinas como las relacionadas con los negocios en sí, fiscales, presupuestarias, organizacionales, de mercadeo, de gestión, de inversión y de rendimiento en el amplio entorno de TI en la empresa, y cómo todas ellas aportan a la minimización de los riesgos mencionados.
Como suelo mencionar, muchas veces a la gente que está del lado técnico y académico de las TICs, les cuesta visualizar el negocio. En particular, qué es lo que buscan los clientes en las TICs. Nosotros podemos argumentar que, por ejemplo, un producto software que hemos desarrollado funciona bien, que fue modelado y programado correctamente, o que su desempeño es excelente, cosas con las que nuestros usuarios técnicos también se verán complacidos. Pero lo cierto es que quienes pagan por nuestro producto, por las TICs que proveemos, ven otras cosas, las cuales nosotros deberíamos manejar, mejorar y poder demostrar. Hay muchas encuestas que reflejan opiniones de empresarios sobre la forma en que miden el éxito de TI, pero siempre se destacan, entre otros, asuntos como:
- Mi computadora y mi correo electrónico están funcionando.
- No hay fallas catastróficas.
- No hay llamados a medianoche.
- El ROI u otras métricas financieras.
- Que se complete el proyecto.
- La contribución de TI al éxito del negocio.
Por supuesto, el eje central para poder dar un buen servicio en TICs es la gente, por lo cual debemos enfocar nuestros esfuerzos de gestión en nuestro equipo. Lo ideal es olvidarnos de etiquetas conceptuales como la de «Recursos Humanos» para alejar de la mente directiva su consideración en términos de recursos y apoyarse en técnicas como el «empoderamiento» —o «empowerment»—, aplanar un poco la estructura organizacional apostando a los equipos de trabajo interdisciplinarios como motores operativos, crear buenos modelos de incentivos, capacitación y mentorías dentro del plan estratégico, hacer evaluaciones periódicas y emplearlas como base para la mejora continua, entre otras cosas.
Por otro lado, puntualmente en el marco de las empresas de TICs, se hace fundamental estar a la vanguardia tecnológica. He visto empresas dedicadas al desarrollo de software que, por ejemplo, tienen infraestructura dedicada al desarrollo con características muy inferiores que la dedicada a tareas administrativas. Esto parece un despropósito, pero es la realidad en muchos ambientes —en los cuales, además, se suele culpar al personal operativo por ineficiencias que provienen más que nada de una pésima planificación estratégica. Si una empresa ofrece TICs, ¿no debería tomarlas en serio?
El tema es largo y da mucho para discutir; por supuesto, en futuros artículos seguiré tratándolo. Recomiendo nuevamente el libro de Lutchen que menciono al principio de este artículo y sugiero a aquellos interesados en estos asuntos participar de comunidades virtuales como Gestión de Departamentos de Cómputo, Sistemas, Tecnología y Automatización y Toma de Decisiones en el Ámbito de la Dirección Empresarial.
Ayer, en la primera parte de este artículo, hice una introducción a esta filosofía práctica de gerencia llamada Balanced Scorecard en la cual, entre otras cosas, hablé sobre sus beneficios. Hoy continuo la introducción con los errores típicos, la definicón de objetivos financieros, los primeros pasos a dar y la aplicación de esta técnica a la gerencia de tecnologías de la información y la comunicación (TICs).
Comencemos, entonces, con los errores más comunes que cometen las empresas al implantar un sistema de Balanced Scorecard, los cuales suelen ser:
- No tener una visión y misión clara.
- No alinear los objetivos de la empresa con los de las áreas.
- No alinear los objetivos de las áreas con los del personal.
- Contar con objetivos subjetivos —sin indicadores numéricos.
- Tener objetivos inalcanzables o poco realistas.
- Tener objetivos subvaluados.
- Poco apoyo y compromiso de la dirección y del personal.
- No educar/capacitar al personal.
- No alinear los resultados del Balanced Scorecard al estado de resultados.
- No tener los procesos clave documentados con evidencias estadísticas.
- Asignarle mayor importancia al software que a la técnica.
Normalmente, en la mayoría de las organizaciones la implantación de un sistema de Balanced Scorecard lleva de 12 a 18 meses; no es un proceso sencillo ni rápido y requiere de atención, compromiso y mantenimiento, hasta generar una cultura de la medición en el personal.
Para ayudar al éxito del sistema de Balanced Scorecard, el personal debe estar capacitado y entrenado en:
- Herramientas básicas de calidad.
- Mapeo de procesos —diagrama de flujo de los mismos.
- Auditorías de calidad —procesos.
- Trabajo en equipo.
- Comunicación.
- Alinear la misión, visión y objetivos organizacionales a objetivos individuales.
- Traducir las actividades, funciones y competencias a objetivos numéricos.
- Evaluar los objetivos numéricos y definir la contribución individual —evaluación de desempeño— a los objetivos organizacionales.
- Definir el impacto financiero del nivel de logro de cada objetivo.
Todos los objetivos deben estar reflejados o traducidos a resultados financieros. La siguiente fórmula nos permite determinar el nivel de valor de una actividad, tarea, proceso, producto o servicio en términos financieros desde la perspectiva del cliente:
siendo para el caso:- V = Valor. Es la efectividad y/o productividad en términos de rentabilidad o utilidad de un objetivo.
- Q = Calidad. Grado en el cual el producto o servicio cumple con las expectativas.
- s = Servicio. Nivel de satisfacción del cliente por la calidad, precio y oportunidad del producto o servicio recibido.
- c = Costo. Insumos requeridos para generar el producto o servicio.
- t = Tiempo. El grado de oportunidad en que se recibe el producto o servicio.
Y hasta aquí van las cuestiones introductorias que quería mencionar para entrar en el planteo inicial del Balanced Scorecard para el área de Tecnología Informática. Yo diferenciaría las cosas en función del tipo de organización. Si se trata de una empresa que no es específicamente de base tecnológica pero posee un área en tal sentido, pensaría en un Balanced Scorecard transversal a toda la organización, tratando las cuestiones de tecnología como objetivos dentro del mapa completo. Ahora, si la empresa fuera de base tecnológica, me orientaría hacia alguno de los modelos específicos, como por ejemplo:
- El Balanced IT Scorecard (BITS), propuesto por el European Software Institute (ESI) que provee una nueva versión de las cuatro perspectivas originales agregando una quinta en relación con la gente —«People».
- El Balanced Scorecard de Advanced Information Services Inc. (AIS), que considera a los empleados —«Employee»— como una perspectiva distintiva, expandiendo así el análisis a cinco elementos.
Por supuesto, seguiré tratando estos temas en futuros artículos. Les recomiendo las comunidades virtuales «Toma de Decisiones en el Ámbito de la Dirección Empresarial» para tratar aspectos relacionados con el Balanced Scorecard y «Gestión de Departamentos de Cómputo, Sistemas, Tecnología y Automatización» para su aplicación a la gerencia de TICs.
Por estos días, un amigo me preguntó sobre el Balanced Scorecard (BSC) para el área de Tecnología Informática. Es un tema interesante, por lo cual decidí plantearlo en mi blog.
Comencemos desde el principio. Balanced Scorecard —también llamado en nuestro idioma castellano como «Cuadro de Mando Integral» o «Tablero de Comando»— es una filosofía práctica de gerencia y fue desarrollada en la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard por los profesores Robert Kaplan y David Norton allá por 1992. Remarco especialmente lo de «filosofía práctica de gerencia» porque se suele confundir con las herramientas de software que la implementan o incluso con otras herramientas informáticas que sólo muestran valores de indicadores, lo cual dista mucho de lo que es un Balanced Scorecard.
El Balanced Scorecard se suele presentar basado en una combinación de mapa causal —un clásico diagrama de causa-efecto adaptado— y un cuadro categorizado según las perspectivas. Su principal característica es que mide no sólo los factores financieros del estado de resultados de la organización, algo típico de la vieja escuela administrativa, sino también los no financieros, separándolos en distintas perspectivas. En el modelo inicial, estas perspectivas eran cuatro y fijas, pero en las versiones posteriores del modelo se abrió la posibilidad de adaptar estas perspectivas para incluir elementos que sean necesarios para alinear el Balanced Scorecard a los objetivos de las organizaciones. Por ejemplo, no contemplar el impacto social como perspectiva en una organización de proyección social nos daría una visión parcializada de su realidad estratégica.
En definitiva, se trata de un poderoso instrumento para medir el desempeño corporativo y se ha demostrado que es la herramienta más efectiva para enlazar la visión y la estrategia a ciertas medidas de desempeño, como por ejemplo:
- Resultados financieros —generalmente medido en términos de «Return on Investment» (ROI), «Return on Capital Employed» (ROCE) y «Economic Value Added» (EVA).
- Satisfacción de clientes —internos y externos.
- Operación Interna —procesos.
- Creatividad, innovación y satisfacción de los empleados.
- Desarrollo de los empleados —competencias.
- Otras medidas relevantes, como la proyección social, el impacto ambiental, etcétera, que podrían ser de distinto peso en función del tipo de organización y su misión.
Tal vez los beneficios más evidentes de implementar un Balanced Scorecard sean:
- Comunicar la visión y estrategia a toda la organización.
- Traducir objetivos estratégicos y tácticos de la organización en medidas individuales de rendimiento y productividad.
- Ofrecer a cada empleado la visión de su contribución individual al logro de los objetivos de la empresa.
- Enlazar los resultados con los procesos que se desarrollaron en el logro de los mismos.
- Alinear las estrategias de la empresa con las competencias requeridas del personal.
- Monitorear los recursos necesarios para el logro de objetivos.
- Elevar los niveles de servicio a clientes internos y externos.
El Balanced Scorecard no es un reporte de resultados —como, lamentablemente, muchas empresas que lo han implementado lo emplean—; es un vehículo de comunicación de la estrategia y visión de la compañía. En ese sentido, para lograr el éxito en la implementación de la filosofía del Balanced Scorecard se requiere tener el apoyo de los líderes de la empresa, quienes deberían cumplir los pasos siguientes:
- Tener compromiso.
- Crear un modelo de Balanced Scorecard con sus objetivos estratégicos e indicadores clave de desempeño.
- Educar al personal, de manera que el Balanced Scorecard sea parte de la cultura organizacional. Siguiendo los planteos modernos de gerencia, algunos de los cuales ya mencioné en un artículo anterior, se sugiere involucrar a todo el personal y no cometer el error de restringirlo sólo a los líderes.
- Tener soporte tecnológico —para el caso, software.
- Calidad.
- Tiempo.
- Costo y gasto —manteniéndolos, como corresponde, bien diferenciados.
- Ahorros.
- Cantidad.
- Grado de satisfacción.
- Grado de cumplimiento.
Luego de leer un artículo que referencio en mi blog, me surgió la necesidad de releer el libro «Peopleware: Productive Projects and Teams», de Tom DeMarco y Timothy Lister. Es un gran libro, tal vez de los mejores que haya leído como gerente. Demás está decir que lo recomiendo, pues en sus páginas se puede leer lo que hace a la gerencia en empresas de clase mundial. Por supuesto, luego de meterme en este texto, la reacción lógica es hablar estos asuntos con amigos y colegas. Así pues, creo oportuno plantear los temas que discutimos, en esta ocasión a través de las líneas de este artículo.
A lo largo de mi carrera, he notado un problema recurrente y serio en muchas empresas de tecnología —principal, aunque no exclusivamente, en las pequeñas y medianas—: la no profesionalización de la gerencia. Una de las características que evidencian esta falencia, es cuando los gerentes suelen adoptar roles cercanos a un arcaico capatazgo, antes que alineados a lo que es la gerencia moderna...
Antes de seguir adelante, mi experiencia en distintos países me dice que corresponde hacer una aclaración: ¿qué entendemos por Gerente? En algunos lugares, un Gerente es sólo el que está al frente de la empresa. En otros, eso sería un Presidente o un Gerente General, dependiendo del tipo de empresa, pero hay gerentes de área —lo que se conoce como «gerencia intermedia». En este artículo y en general, cuando hablo de gerentes hablo de toda esa plana mayor, desde el que está al frente de todo, hasta el de menor nivel jerárquico que ejerza funciones de gerencia.
Otra mención que cabe tiene que ver con la empresa en sí. ¿Qué es una empresa? Una empresa es su gente. Se puede cambiar de edificio, muebles, computadoras, etcétera, y la empresa sigue siendo la misma. Pero se cambia la gente —renovando el personal, capacitándolos o empoderándolos— y la empresa es otra.
Ahora bien, continuando con el tema, surge una pregunta: ¿qué es lo más importante que puede hacer un gerente? Toda una pregunta... Considero que lo más importante que puede hacer un gerente como tal es trabajar para que su gente —y, estrechamente relacionado a ello, él mismo— sea feliz con su trabajo... Sino, la aventura no vale la pena...
Para reforzar mejor esta consideración, recurro a algo que he mencionado antes en este espacio: «si la gente no está feliz con su trabajo, la función de la gerencia no vale la pena y la empresa será menos rentable de lo que debería —incluso nada rentable». Lo cierto es que esta visión, que para algunos, lamentablemente, puede sonar revolucionaria y hasta ilógica, no es un invento mío, sino de la vida misma. Es decir, si un gerente no se encuentra feliz con lo que hace, ¿qué está haciendo? Si considera, como ocurre, que su gente es la culpable de todos los males y no hace más que demostrarles que eso cree, ¿quién los contrató? ¿Por qué no hacer algo productivo haciendo que la gente ame lo que hace y logrando que mejore —mejorando también la empresa—? Muchas preguntas más podrían hacerse, pero creo que estas son suficientes para expresar lo que quiero decir.
También mencioné que «es sólo en torno al lugar que este grupo humano sinérgico ocupa en la sociedad que esta visión común llamada empresa puede sostenerse: que todos crezcan». Es eso. Pónganle el nombre técnico que quieran, «empowerment» si quieren, pero lograr que la gente gerencie su propio espacio es óptimo. Claro, hay que confiar en la gente para ello... Y, por sobre todas las cosas, hay que confiar en uno mismo y no temer a formar gerentes en nuestro grupo. Esto es gerenciar el factor humano, no cubrirse las sentaderas por todos los medios posibles, no mirar sólo hasta donde llegan las propias narices...
Planificar a largo plazo, considerando la capacitación de nuestra gente en gerencia —o «management»—, formando personas que sepan tomar decisiones y permitirles hacerlo, felicitar y premiar cuando corresponda, darles su espacio y luchar por su bienestar, son algunas de las cosas que pueden articularse para lograr este cometido: que la gente ame lo que hace. Lograr que la gente sea gerente de su propio trabajo da buenos resultados, pero lleva inversión... Hay que enseñar a la gente a gerenciar... Fuera de que hay muchas empresas que no están interesadas en invertir en esto, están aquellos «gerentes», los que le temen mucho a este modelo y que oscilan dentro de los lamentables límites de una visión generalizada que los lleva a cuidar sus sentaderas en lugar de hacer planificaciones serias a largo plazo...
En conclusión, creo que el primer paso para hacer feliz a la gente se da no con grandes técnicas, sino con algo básico que muchos olvidan: ser gente. Luego, las técnicas, pero sin esta característica básica, la técnica no sirve... Eso se aprende desde la cuna, y es un tema ético y moral...
Luego de la insistencia de muchos conocidos, por fin decidí tomarme el tiempo para crear mi bitácora personal, la cual en un brote de originalidad llamé «El Blog de Pablo Fernando Sanchez». Bueno, tampoco es que será tan «personal» en términos estrictos, porque de lo último que escribiré en este espacio, exceptuando este artículo introductorio, será sobre mí. La idea es compartir experiencias con la sociedad, cosa que no es una simple ocurrencia, sino que va más allá: hay una cuestión ética detrás del asunto.
Explico. Sería petulante opinar que uno se hace solo. Uno no llega a donde está solo, sino por una lógica interacción social. Es la sociedad, a través de quienes nos preceden, que se encarga de formarnos. Uno, en consecuencia, tiene una cierta obligación ética de ayudar en la formación de otros y, de paso, también aprender en el proceso —sin lo cual, claro está, no tendría sentido.
Obligación ética, decía. ¿Hacia quién? Hacia uno mismo, hacia nuestros colegas, hacia la profesión, hacia la sociedad. Invito desde estas líneas a reflexionar sobre el particular.
Mencioné la insistencia de conocidos, quienes generalmente me conocen de algunas comunidades virtuales que coordino desde hace mucho tiempo en Yahoo! Grupos —Análisis y Diseño de Sistemas de Información, Ingeniería de Software, Aseguramiento de la Calidad del Software, Gestión de Departamentos de Cómputo, Sistemas, Tecnología y Automatización y Toma de Decisiones en el Ámbito de la Dirección Empresarial—, de la que co-coordino con mi esposa (quien también es consultora, aunque en otras áreas de incumbencia) —Gestión de la Calidad—, de mi participación como voluntario en las actividades de The Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE), de alguna que otra conferencia de las que suelo conducir, de alguna de las empresas que asesoro o, en general, del resto de mi labor como profesional en Sistemas, tanto en Argentina como en Colombia. A todos ellos, así como a quienes han sido mi guía y/o mi apoyo, les agradezco. Y a todos, conocidos o no, espero poder aportarles algo desde este espacio, aunque más no sea alguna opinión con la cual no estén de acuerdo pero que sirva para pensar, movilizar ideas y debatir.
Como sea, no es mi primera experiencia con un blog, pues con mi equipo de voluntarios del Comité de Comunicaciones Regionales de IEEE Región 9, América Latina y el Caribe, reformamos una publicación típica tipo newsletter llamada NoticIEEEro, en lo que calificamos como «centro de noticias» —lo cual no es otra cosa que un weblog. Igual, este es mi primer blog de índole particular, por lo cual espero hacerlo como corresponde: bien.
Escribiré —o, espero, escribiremos—, como indico en la descripción para este espacio «sin limitarse a ello, sobre ingeniería de software, ingeniería de sistemas, gestión estratégica, modelado de procesos, metodología, aseguramiento de la calidad y todos esos asuntos que hacen, desde la gerencia y la técnica, a las empresas que asesoro». Por supuesto, es que también son los temas que me gustan y me impulsan a escribir, al menos desde lo profesional.
También deseo aportar a algo en lo que creo decididamente: la orientación humana y social de la gerencia. Estoy convencido que una empresa es su gente. Si la gente no está feliz con su trabajo, la función de la gerencia no vale la pena y la empresa será menos rentable de lo que debería —incluso nada rentable. Al mismo tiempo, es sólo en torno al lugar que este grupo humano sinérgico ocupa en la sociedad que esta visión común llamada empresa puede sostenerse: que todos crezcan.
Bienvenidos y muchas gracias por leer estas líneas. Espero que todos aprendamos con esta experiencia, que esto les sirva y que interactuemos hacia el crecimiento.




